miércoles, 28 de marzo de 2012

2. Chaqueta traicionera

Me desperté como un zombi y me dirigí hacia el baño. Después de lavarme la cara y quitarme un par de lagañas saqué la Blackberry y miré la hora. Inmediatamente reaccioné.
Me pinté de mala manera y un alisado de pelo y al bar. Efectivamente estaban los fontaneros en la puerta, mirando embobados el cartel de VENTA HIELO.

- Llevamos aquí media hora niña.
- Lo siento. El horario nuevo de la uni que me tiene trasnochada semanas tras semanas.
- Em... Sí. Bueno que si nos dices donde vamos a arreglar nada.
- Síganme.

Les acompañé a esos dos tipos bajitos hacia el baño de chicos. No dejé de girar la cabeza para mirarles.
De repente ví un cartel en una farola en una de las ventanas del local: ''Dani Martínez: Rechaza Imitaciones en Teatro Alameda''

Me paré y se me vino la idea de la sorpresa a Victoria. Se me fue la vista por un chico que pasó por delante. Era moreno con un tipo de empollón, que aparecía en un botellón y le inflaban a guantazos. Era muy guapo, bastante.

- ¡Eh,¡Eh!

Eran los fontaneros. Que si les acompañaba de una vez o se iban, que tenían muchas cosas que hacer.

- A la derecha primera puerta.

- Gracias señorita...

Cuándo volví a la entrada y me quise dar cuenta, estaba el chico con un mini-portátil de esos que regalan ahora la Junta de Andalucía.

- ¿Te pongo algo?

El muchacho se me quedó mirando, inmóvil.

- ¿Hola?
- Eh... Sí, un cortao'.
- Vale.

En ese mismo momento me cogío de un extremo de mi camisa grasienta de aceite y me dijo:

- Por saber... ¿Cómo te llamas?
- Eh... Rina. Digo... Arina. Esto... Irina. Eso sí, Irina.-. La sonrisa tímida se dibujó en mi cara.

Sólo el hecho de que me haya preguntado algo me ponía de los nervios. No es que estuviera enamorada de él, ni mucho menos. Sólo es que... Era tan guapo, tan alto y fuerte... En fín, difícil que el llegara a sentir algo por mí, que sólo me ha preguntado cómo me llamo, me invento el futuro yo sola.
¡Pero que estoy diciendo! Yo amo a Eloy y estará haciendome un PowerPoint.

- Yo Ángel. encantado Irina.

Sonrió como los ángeles.
Me estaba comiendo el coco yo misma. Iré a casa a pensar un rato, aunque... acababa de abrir el bar.

- ¿Ángel. me haces un favor?
- Lo que sea por una belleza española como tú.-. Me hizo reflexionar lo que le iba a decir.
- Que si te podía dejar las llaves, que tengo que salir un momento...
- Sí, Irina. - Con tono sarcástico burlón por mi intento de pronunciar mi nombre.

Fui a casa de mi novio y Eloy no estaba. Se dejó el móvil y su chaqueta de cuero. Intenté cotillearle el móvil sin pensarlo dos veces por lo cotilla que soy pero tenía código de activación.
De la chaqueta sobresalía un papel. Era una nota de Victoria. Es súper raro, se odian. Ni se miran ni se hablan y tampoco se tienen en messenger. Empecé a leerla:

Tenemos que contárselo a Irina, antes de que la hundamos más. Reúnete conmigo en la azotea de mi piso.


CONTINUARÁ

Interesante, ¿eh?.  Espera al tercer capítulo que será todavía mejor. #ourbitterlove

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